Creo que todo ocurrió hace 14 años. No recuerdo como empezó, seguramente alguna tontería, pero ese día no nos cortamos con nada. Empezamos a decir y hacer de todo... Una parte de mi sabia que iba acabar mal, pero no podíamos parar.
Y fue cuando esas palabras que nunca debí decir, que nunca pensé y que siempre me arrepentí de decir fue el peor momento de mi vida...
La discusión subía el tono a cada minuto que pasaba. Las palabras cada vez hacían más daño, herían como cuchillos y al final nos desgarramos el corazón...
Sigo intentando recordar como empezó, que fue lo que dijimos o simplemente como llegamos a esa situación, pero nunca consigo acordarme. Simplemente nos veo a ambos, uno enfrente del otro, gritando...
Pero hay algo que si recuerdo.
Recuerdo decir que le odiaba, que ojala nunca hubiera existido ni nunca le hubiera conocido.
También recuerdo que ese fue el fin de la discusión. Recuerdo sus ojos llenos de lagrimas. Recuerdo como dejo de moverse, de erguirse como nunca le vi, dar media vuelta, cerrar la puerta y no volver a verlo nunca más.
Tras un momento de duda, salí corriendo detrás. Abrí la puerta y grite su nombre, pero lo único que me respondió fue el silencio en aquel oscuro portal.
Baje las escaleras corriendo tan rápido como mis piernas me dejaron, pero no pude alcanzarle. Al salir a la calle vi que estaba desierta, no había nadie a quien poder preguntar, nadie que le hubiera visto.
Me recorrí las calles en su búsqueda, ya no me importaba la discusión, lo que me había dicho o lo que le dije yo, solo quería encontrale, pedirle perdón y volver a casa los 2... Pero fracase, por mucho que buscase y gritase, nunca le encontré.
Volví a casa, pedí en el trabajo varios días libres, vacaciones, cambios de turnos y muchos favores para poder estar en el momento en que decidiera volver. Poder verlo, abrazarlo y pedirle perdón una y otra vez por aquellas palabras.
Pasaron días, semanas e incluso meses sin que volviera a verle. Llamaba a su móvil, pero siempre contestaba el buzón de voz. Llame a su familia, amigos y compañeros, pero todos me decían lo mismo “no lo hemos visto, hace tiempo que no viene por aquí”.
Pregunte en comisarias y hospitales, pero volvía a recibir la misma respuesta. Es como si hubiera desaparecido del planeta.
Deje de trabajar, de relacionarme con la gente, de salir de casa, de comer y por ende, mi salud se vio afectada...
Caí en coma.
Fue casi un milagro que siga viva, pues cuando me encontraron estaba a punto de morir, de darme por vencida.
Ahora duermo en un hospital, como a través de un tubo y casi no puedo ni moverme. Deje de contar los compañeros de habitación que tenia, eran demasiados para llevar la cuenta.
Mis amigos vinieron a verme los primeros meses y mi familia los primeros años.
Ahora estoy sola... Con el tiempo me dieron una habitación solo para mi, pues las personas que estaban a mi lado decían que gritaba en sueños, lloraba y que incluso intentaba levantarme de la cama.
Pero no puedo culparlos, a mi también de daría miedo tener alguien así al lado.
Los médicos no saben que me pasa realmente, pues dicen que nunca habían visto algo parecido. Mis músculos, huesos y órganos se van consumiendo más rápido de lo normal. Me dijeron que es como si hubiera envejecido 40 años en unos pocos meses. Ha venido gente de todas partes del mundo para intentar detectar que es lo que me pasa, darle una solución o incluso un nombre, pero nunca consiguieron nada.
Me intentaron entrevistar, pero mi estado no pasaba por el mejor momento y me fue casi imposible hablar. Lo prorrogaron un par de veces, pero al final desistieron en hacerlo...
Y ahora, sabiendo que mi momento esta cerca, quiero dejarte escrito todo lo que me paso, pues, al despertarme, he visto esa rosa sobre mi cama, sobre mi y he sabido que has sido tú quien me la ha dejado mientras dormía, pues supongo que no querrías hablar conmigo después de todo lo que paso.
Aunque, como dije al principio, me arrepiento de todo lo dicho, no se de quien fue la culpa de aquella discusión, ni lo quiero saber. Solo se que aquellas palabras que nunca debí pronunciar y te alejaron de mi han estado atormentándome toda la vida.
Quiero que sepas, que nunca he dejado de buscarte, ni de pensar en ti, pues te ame desde el momento en que te vi, durante todo el tiempo que pasamos juntos y te seguiré amando allá donde la muerte me lleve.
La rosa que me has dejado es preciosa y me gustaría llevarla conmigo a la otra vida. La agarrare tan fuerte como mis frágiles manos me dejen cuando de mi último aliento y, con su ayuda, me quedare eternamente pensando en ti...
jueves, 16 de mayo de 2019
miércoles, 13 de marzo de 2019
Lujuria en el extrarradio
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Nova
Entraríamos por la puerta, te dejaría ir hacia delante mientras te quitas el abrigo. Te daría un abrazo apretando todo lo que pudiese dándote un beso en el cuello mientras te estremecieras al sentir el abrazo y el beso por sorpresa.
Te cogería por la cintura, te giraría mientras veo tu sonrisa y te la quitaría de un beso en la boca, juntando tu lengua con la miá a la vez que siguiera rodeándote la cintura con mis brazos para poder atraerte hacia mi sin dejar de besarte e inclinándote levemente hacia atrás para quedar sobre ti.
Enderezaría tu cuerpo mientras mis manos se deslizasen de tu cintura hasta tu culo mientras veo como me sonríes e intentas darme otro beso. Te levantaría en vilo, cruzando tus piernas sobre mi y te llevaría hacia el dormitorio mientras nuestras bocas y nuestras lenguas siguen jugando.
Posaría tu cuerpo sobre la cama, me tumbaría sobre ti, estirando tus brazos y sujetando tus muñecas para que no pudieras moverte y, estando sobre ti, dejaría el espacio justo para que intentases besarme, pero no llegarías, viendo como sonrió victorioso hasta que un segundo después mis labios cayeran sobre los tuyos fundiéndonoslos en un beso eterno.
Sin dejar de sujetarte las muñecas, iría besando tu cara, despacio. Tus orejas, aún más despacio. Frotando mi nariz sobre tu cuello desnudo mientras intentas liberarte de mi. Comenzaría a besarlo, tranquilamente, sin ninguna prisa, como si no existiera el tiempo, pasando de un lado a otro mientas alternara entre beso, beso, beso y mordisco hasta que finalmente retrocedierael camino hecho, con la misma prisa con la que la inicie para terminar besando un boca.
Sonreiría y te soltaría, aunque tu estarías tan pendientes de mis labios, mi lengua y mi boca que no sabrías que lo he hecho. Segundos después, cogerías mi cabeza y te abalanzarías contra mi para darme otro beso. Volvería a besarte el cuello, esta vez con las manos en tu camisa, besándote mientras te desabrochara botón a botón, dejando tu pecho al descubierto, donde hundiría mi cabeza unos segundos para comprobar que me apretarías aún más contra ellas. Cogiéndolas, apretándolas suavemente, besándolas, mordiéndolas. A ellas y a los pezones, que irían poniéndose tan duros que hasta dolerían.
Seguiría bajando por tu cuerpo, besando tu tripa, tus caderas, tu ombligo mientras siento como se estremece tu cuerpo con cada beso. Sabiendo que te estarías mordiendo el labio y tus manos agarrando las sabanas en un vano intento de que tu cuerpo no se mueva para poder disfrutar de cada beso
Desabrocharía tu pantalón, bajándolo suavemente mientras te voy besando tus largas piernas, hasta llegar a posar mi mano y mi boca sobre tus pies, donde los sujetaría con fuerza, te miraría con una picara sonrisa, te abriría de piernas y hundiría mi lengua en tu sexo, donde, sin poder controlarte, lanzarías un pequeño grito de placer para después posar tus manos sobre mi cabeza y apretarlas contra el para que no pueda separarme nunca mientras gimes de placer.
Y tras haber conseguido hacerte llegar al punto más alto del placer 2 veces, me levantaría, quedándome de pie frete a ti. Tu, aún excitada, me mirarías preguntándote por que he parado para un momento después, lanzarte contra mi, quitarme la camiseta para poder morderme la tripa, desabrochar y bajar el pantalón, de donde saldría mi pene con una gran erección, con el cual juguetearías, acariciando y besando hasta que lo agarrarías y llevarías a la boca haciendo que hunda mis manos en mi cara, mire al cielo y hacerme soltar un gran gemido de placer.
Al terminar, te volverías a tumbar, abriéndote de piernas enseñándome tu sexo mientras me miras con una sonrisa, donde acto seguido penetraría con fuerza, agarrándote por la cintura, los hombros, los brazos, mientras el cabecero y nuestros gritos de placer delatarían nuestras más bajas pasiones. Cambiando de postura para intensificar el placer hasta que finalicemos en un único orgasmo y cayendo rendidos sobre la cama, donde te abrazaría de nuevo, apretándote contra mi cuerpo sudoroso y mordiendo tus hombros mientras ríes hasta comprobar que algo empieza a crecer, volviendo a empezar una vez más...
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miércoles, 15 de abril de 2015
¿Infancia perdida?
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Nova
¿Quién no recuerda salir con sus amigos a jugar? ¿Aquellos “5 minutos más”? ¿Esas tardes que nunca terminaban? Pues yo soy el caso contrario. No digo que no haya hecho todo eso y mucho más, lo que digo es que no recuerdo casi nada de ese tiempo pasado. Y no, no hablo de cuando tenia 5-6 años, hablo de cuando tenia 10, 14, 16... Vamos creciendo, cambiando de juegos, lugares, juguetes...
No se cuando empezó a pasar, pero cada día va a más, no recuerdo casi nada (por no decir nada) de aquella época en la que poco importaba, todo valía, todo era nuevo, no parabas de divertirte y descubrir. Lo malo es que yo no consigo encontrar ese momentos en mi memoria, tengo vagos recueros, ni siquiera consigo identificar las fotos, nada... es como si algo o alguien hubiese borrado o escondido aquellos pensamientos de mi mente, que todos conocen y saben y no me quieren contar... ya que los oigo hablar y no me entero, no les sigo, no lo recuerdo.
Me entristece saber que no podré rememorar momentos en los que este triste o poder contarle a mis hijos/nietos lo que hacíamos de pequeños.
Esa laguna cada vez es más grande y profunda y yo solo no puedo cruzarla, necesito ayuda, lo reconozco, pero ¿A quién se la pido? Y más importante aún ¿Cómo? Se esta extendiendo muy rápido, casi no recuerdo lo que paso hace unos pocos años (y no, no soy un viejo, aún soy “joven”) pero empiezo a preocuparme, pues si he vivido una cuarta parte de mi vida y casi no tengo recuerdos ¿Qué recordaré cuando tenga 60-70 años? ¿Seré una persona sin recuerdos? ¿Recordaré llamar a mis amigos? ¿Recordaré quien es mi familia? ¿Sabré volver a casa?
El tiempo corre y mi mente se vacía por momentos, empiezo a tener miedo, temo tener algo en la cabeza que no me deje recordar nada, tener algo que no me permita reconocer a nadie, miedo a quedarme solo cuando este rodeado por extraños que dicen ser mi familia...
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viernes, 13 de junio de 2014
¿Realmente queremos llegar a esa edad?
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Estando en el hospital ves como todo el mundo (enfermo o no) esta esperando su turno. Unos más pacientes que otros...
Pero lo que más me llama la atención siempre suelen ser nuestros mayores, los más ancianos, los que ya han vivido una vida casi completa. Los ves moviéndose torpes, con ayuda de un bastón, una silla de ruedas o de los propios familiares.
Entonces es cuando te quedas pensando "¿Realmente quiero llegar a ese estado?" ¿Destrozando a mi familia día si, día también con todas las pastillas que necesitaré, con las frecuentes visitas al médico y todos pendientes de mi?
Espero que no llegue ese día o que por lo menos que cuando llegue sea capaz de hacer las cosas por mi mismo y depender lo menos posible de los que me rodean.
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viernes, 11 de abril de 2014
No me da la gana...
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¡No me da la real gana, punto! Si tanto queréis, hacerlo vosotros, pero si no sois capaces ni de esperar un maldito día lo siento mucho, pues hasta el mes que viene como poco no voy ni a pensármelo por mucho que me digáis. Cada uno tiene sus propios problemas y creo que esto puede esperar un poquito.
No quiero hacerlo y punto, no me vengáis diciendo que lo mire en un momento o le pregunte que quiere. No quiero hacerlo. Cuando haga algo por los demás sin estar todo el día quejándose o gritando me lo pensare. Mientras tanto os seguiré dando largas sin entender porque seguís defendiéndole. Vuestras razones tendréis y no me importa cuales sean, pero yo no las comparto, yo tengo mis propias razones para no hacerlo, así que dejar de darme la tabarra.
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viernes, 21 de febrero de 2014
Marcha forzada
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Teníais una habitación completamente vacía que nadie la quería y nunca había nadie allí.
“Perfecto” pensamos “Aquí no nos molestaran y no molestaremos a nadie”. Así fue los primeros meses, empezamos con poco pero fuimos metiendo cosas, organizando a nuestro gusto y pasando allí cada vez más tiempo.
Pasaron los meses y la gente empezó a ver la habitación con otros ojos. Ahora que nosotros estábamos ahí la gente iba poco a poco metiéndose, hacer unas fotos, coser, ver películas, jugar, hablar por teléfono... cosas que no nos importaban, pues realmente esa habitación era de “todos” y no íbamos a ser nosotros más que nadie. Pero según pasaba el tiempo las entradas y salidas de los demás fueron aumentando, quitándonos la habitación para hacer algo que podrían hacer en cualquier parte de la casa. Pero no, preferían estar allí y jodernos un rato.
Paso más tiempo y ahora ya casi no podemos ni entrar, al listo de la casa le ha dado por autoproclamarse dueño de la habitación, con lo que según sale de la suya propia, se encierra en la “nuestra”, (si, sale de un cuarto para meterse en otro...) desterrándonos de la única habitación que nadie usaba, que nadie quería y que nadie se acordaba que la tenia siquiera...
Y yo me pregunto ¿Por qué? ¿Por qué ahora que estamos nosotros tenéis que estar todo el día en ella? ¿No habías tenido tiempo de “haceros” con ella antes? ¿O es qué simplemente os gusta quitarle las cosas a los demás?
Concluyo diciendo que si el día que espero llega y no se ha solucionado nada, dejare de ver esa habitación como “nuestra” y dejare de mirar. No seré yo quien se meta ahí. Si quieren hablar hablaremos, si no y siguen en sus 13, me olvidare de la susodicha habitación. Ya no existirá para mi y simplemente dejare que se vayan borrando los recuerdos que tanto me gustaban y que ya no podre volver hacer por culpa de...
Si la recuperamos bien, si no, pues una cosa menos... sera una verdadera pena, pero no pienso pelear contra alguien que no se merece tener nada, que ahora tenga 2 habitaciones y que además le defiendan. No seré yo el malo. Le diré adiós a la habitación con pena y sabiendo que ya no volveré a entrar ahí.
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jueves, 28 de febrero de 2013
Capítulo 1 - Parte 5
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Nova
-¿Pagar el precio? ¿Estas loco?
¿Sabes lo que te harán? ¿Lo deberás pagar? No se conformarán con
un simple puñados de monedas. Te sacaran los ojos, te pondrán los
suyos y cuando no puedas ver, te robaran el alma.- Dijo el
camarero.
El joven observó el temor con que hablaba y no pudo contener su propio miedo, imaginando cada palabra que le había dicho. Pero aún así, desechó esos pensamientos y, apretando el puño, empezaba a pensar como liberaría a sus padres con su nuevo poder, costase lo que costase.
Se giro decidido hacia el camarero y con la voz más calmada que pudo poner dijo:
-Me da igual. Sacaré del mismo infierno a mis padres. Y si por ello tengo que entrar yo, por mi perfecto.
El hombre con la cara desencajada por lo que había escuchado, no pudo articular palabra y el silencio se apoderó de la habitación. Hasta que el joven se giró hacia la chica y dijo:
-Vigila que no se mueva. Puede serme útil. Con un poco de suerte, no seré yo quien vaya al infierno después de todo.
Nada más terminar, y sin esperar respuesta, salió andando, abrió la puerta y desapareció en la noche.
El hombre, sin poder moverse, se quedó atónito unos minutos. Intentando asimilar y organizar en su cabeza todo lo que había pasado y había escuchado en lo que llevaba de noche.
Pasaron las horas y el joven seguía sin volver. El hombre, aunque preocupado, empezaba a dar pequeñas cabezadas. Hasta que no pudo más y cayó dormido.
Poco después, la chica empezó a volver en si. Levanta la cabeza torpemente e intenta ver que hay a su alrededor, pero tiene los ojos llorosos y no consigue ver más que borrones en la oscuridad.
No es hasta pasados unos minutos cuando por fin tiene los ojos limpios y puede ver.
Distingue al hombre dormido en una silla, pero no consigue encontrar al joven. Al girarse, nota que aun sigue atada. Comienza a mover las manos, intentando sacarlas de sus ataduras. No consigue nada, están fuertemente apretadas y desiste rápidamente. Vuelve a escudriñar la oscura habitación en busca de algo que le ayude a quitarse las cuerdas, pero no ve nada. Cuando esta a punto de tirar la toalla, ve un reflejo proveniente de la mesa. Se estira y cerrando un poco los ojos consigue distinguir el cuchillo con el que tiempo atrás había sido torturada.
-Perfecto, con el cuchillo podré cortar las cuerdas y salir de aquí. Pero ¿Como lo hago sin que se de cuenta? No puedo ir arrastrándome, haría demasiado ruido. Mucho menos tirarme al suelo e ir reptando. Mierda... Piensa, piensa, piensa... ¡Ya se! Iré andando poco a poco, tardaré mucho, pero será más seguro.
La chica se quita lentamente los zapatos, e intentando hacer el mínimo ruido posible, los va apartando poco a poco de su recorrido.
Comienza a balancearse, consigue ponerse de puntillas y en equilibrio con la silla, comienza a caminar poco a poco. Cada pocos pasos se para a descansar y observar si su secuestrador sigue dormido.
Al descansar esta vez, no consigue equilibrarse bien y cae la silla haciendo un gran ruido. La chica mira instantáneamente al hombre quien al empezar moverse, la chica deja caer su cuerpo, como si siguiese inconsciente. Pero tras unos segundos en los que ni siquiera respiraba, levanta poco a poco la cabeza y observa aliviada que el hombre simplemente, había cambiado de postura y no se había dado cuenta de la distancia que la separaba de la joven.
Sigue caminando hasta llegar al cuchillo. Lo coge con las puntas de los dedos, rezando por que no se le cayera al suelo. Empieza a cortar las cuerdas sin perder de vista al hombre, aún dormido. Al liberarse, corre por la habitación, buscando su bolso. Al final lo encuentra en una esquina, tirado de mala manera. Posiblemente lo tirarían según llegaron a aquella habitación. Comienza a buscar en él, hasta que da con su móvil, con cobertura para su sorpresa. Entra en la agenda y comienza a llamar.
-Vamos, vamos... cógelo maldita sea...
-¿Si?
-¿Rubén? Tienes que ayudarme, me tienen secuestrada en...- Pero antes de que pueda continuar, el hombre lanza el móvil por los aires de un golpe, destrozándolo contra una pared.
-Con que haciendo una llamada eh- Dijo con el cuchillo en la mano -¿Y a quien llamabas?
El joven observó el temor con que hablaba y no pudo contener su propio miedo, imaginando cada palabra que le había dicho. Pero aún así, desechó esos pensamientos y, apretando el puño, empezaba a pensar como liberaría a sus padres con su nuevo poder, costase lo que costase.
Se giro decidido hacia el camarero y con la voz más calmada que pudo poner dijo:
-Me da igual. Sacaré del mismo infierno a mis padres. Y si por ello tengo que entrar yo, por mi perfecto.
El hombre con la cara desencajada por lo que había escuchado, no pudo articular palabra y el silencio se apoderó de la habitación. Hasta que el joven se giró hacia la chica y dijo:
-Vigila que no se mueva. Puede serme útil. Con un poco de suerte, no seré yo quien vaya al infierno después de todo.
Nada más terminar, y sin esperar respuesta, salió andando, abrió la puerta y desapareció en la noche.
El hombre, sin poder moverse, se quedó atónito unos minutos. Intentando asimilar y organizar en su cabeza todo lo que había pasado y había escuchado en lo que llevaba de noche.
Pasaron las horas y el joven seguía sin volver. El hombre, aunque preocupado, empezaba a dar pequeñas cabezadas. Hasta que no pudo más y cayó dormido.
Poco después, la chica empezó a volver en si. Levanta la cabeza torpemente e intenta ver que hay a su alrededor, pero tiene los ojos llorosos y no consigue ver más que borrones en la oscuridad.
No es hasta pasados unos minutos cuando por fin tiene los ojos limpios y puede ver.
Distingue al hombre dormido en una silla, pero no consigue encontrar al joven. Al girarse, nota que aun sigue atada. Comienza a mover las manos, intentando sacarlas de sus ataduras. No consigue nada, están fuertemente apretadas y desiste rápidamente. Vuelve a escudriñar la oscura habitación en busca de algo que le ayude a quitarse las cuerdas, pero no ve nada. Cuando esta a punto de tirar la toalla, ve un reflejo proveniente de la mesa. Se estira y cerrando un poco los ojos consigue distinguir el cuchillo con el que tiempo atrás había sido torturada.
-Perfecto, con el cuchillo podré cortar las cuerdas y salir de aquí. Pero ¿Como lo hago sin que se de cuenta? No puedo ir arrastrándome, haría demasiado ruido. Mucho menos tirarme al suelo e ir reptando. Mierda... Piensa, piensa, piensa... ¡Ya se! Iré andando poco a poco, tardaré mucho, pero será más seguro.
La chica se quita lentamente los zapatos, e intentando hacer el mínimo ruido posible, los va apartando poco a poco de su recorrido.
Comienza a balancearse, consigue ponerse de puntillas y en equilibrio con la silla, comienza a caminar poco a poco. Cada pocos pasos se para a descansar y observar si su secuestrador sigue dormido.
Al descansar esta vez, no consigue equilibrarse bien y cae la silla haciendo un gran ruido. La chica mira instantáneamente al hombre quien al empezar moverse, la chica deja caer su cuerpo, como si siguiese inconsciente. Pero tras unos segundos en los que ni siquiera respiraba, levanta poco a poco la cabeza y observa aliviada que el hombre simplemente, había cambiado de postura y no se había dado cuenta de la distancia que la separaba de la joven.
Sigue caminando hasta llegar al cuchillo. Lo coge con las puntas de los dedos, rezando por que no se le cayera al suelo. Empieza a cortar las cuerdas sin perder de vista al hombre, aún dormido. Al liberarse, corre por la habitación, buscando su bolso. Al final lo encuentra en una esquina, tirado de mala manera. Posiblemente lo tirarían según llegaron a aquella habitación. Comienza a buscar en él, hasta que da con su móvil, con cobertura para su sorpresa. Entra en la agenda y comienza a llamar.
-Vamos, vamos... cógelo maldita sea...
-¿Si?
-¿Rubén? Tienes que ayudarme, me tienen secuestrada en...- Pero antes de que pueda continuar, el hombre lanza el móvil por los aires de un golpe, destrozándolo contra una pared.
-Con que haciendo una llamada eh- Dijo con el cuchillo en la mano -¿Y a quien llamabas?
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Sin nombre
jueves, 21 de febrero de 2013
Por fin juntos
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Nova
Poco más de un año ha servido para
que la maldición vuelva a ser recordada. Otro llanto que no he
podido evitar.
Ahora la casa se queda sola. Si no pude
acostumbrarme a ver un sofá vació ¿Como lo voy hacer ahora con la
casa vaciá?
Ya no estáis para invitarnos,
aconsejarnos o hacernos reír cuando nos reunamos, ya que aunque
siempre hacíamos las mismas bromas, nosotros nos lo pasábamos
genial.
Ahora solo nos queda vuestro recuerdo,
y aunque mientras no os olvidemos, no moriréis completamente, nos
faltáis a nuestro lado.
Pero siempre hay que mirar el lado
bueno, aunque ha sido poco tiempo, por fin volvéis a estar juntos,
mirando, ayudando y esperándonos. Y aunque me entristece vuestra
perdida, ahora se nada ni nadie podrá separaros nunca más.
Sabéis que os quiero y que nunca os
olvidare.
Adiós abuela.
Descansa en paz.
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viernes, 8 de febrero de 2013
Capítulo 1 - Parte 4
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Nova
Mientras camina por la habitación, el hombre le sigue con la mirada horrorizado y dice:
-¿No estarás pensando en...?
-Si- Le corta el joven -Exactamente. Ellos podrían ayudarme a salvarlos.
El hombre, inmóvil sigue mirando al joven, que le devuelve la mirada con tristeza en los ojos al recordar a sus padres. La joven se queda mirando la escena con indiferencia, sonríe por lo que acaba de escuchar y dice:
-Así que piensas que contratando los “servicios” de los kranium conseguirás salvar a tus padres.
Todos se quedan inmóviles y la joven continua:
-¿No has pensado por un momento que te pedirán algo a cambio?
-Aunque me cueste decirlo, ella tiene razón. No se conformarán con un simple “gracias”. Volverán y te pedirán cualquier cosa. Puede que aunque salves a tus padres te condenes tú...
-Me da igual- Dijo el joven apartándose de la luz, intentando alejarse lo más posible del hombre.
-No puedo dejarles allí. Me da igual lo que me pase a mi, solo quiero salvarlos.
De sus ojos, comienzan a brotar lágrimas que se le deslizan por la mejilla hasta caer de su cara al suelo.
-Yo los condene y yo los salvaré.- Dijo intentando disimular todo lo posible el dolor que sentía.
-Para mi seria un alivio saber que por fin están libres... Por eso te invite, necesitaba de tu ayuda.- Dijo mirando fijamente a la joven, quien le devuelve la mirada, inmóvil y sin decir una palabra mientras el hombre cambia la mirada entre ambos sin saber muy bien que decir.
Finalmente, la joven dice:
-Y en el hipotético caso de que aceptase ayudarte ¿Como lo harías?
El joven sonríe y dice:
-Tú eres una viajera ¿no? Acabas de llegar a este mundo
-Eso no tiene nada que ver. No es tan fácil viajar y mucho menos donde tienen a tus padres retenidos.
-¿No estarás pensando en...?
-Si- Le corta el joven -Exactamente. Ellos podrían ayudarme a salvarlos.
El hombre, inmóvil sigue mirando al joven, que le devuelve la mirada con tristeza en los ojos al recordar a sus padres. La joven se queda mirando la escena con indiferencia, sonríe por lo que acaba de escuchar y dice:
-Así que piensas que contratando los “servicios” de los kranium conseguirás salvar a tus padres.
Todos se quedan inmóviles y la joven continua:
-¿No has pensado por un momento que te pedirán algo a cambio?
-Aunque me cueste decirlo, ella tiene razón. No se conformarán con un simple “gracias”. Volverán y te pedirán cualquier cosa. Puede que aunque salves a tus padres te condenes tú...
-Me da igual- Dijo el joven apartándose de la luz, intentando alejarse lo más posible del hombre.
-No puedo dejarles allí. Me da igual lo que me pase a mi, solo quiero salvarlos.
De sus ojos, comienzan a brotar lágrimas que se le deslizan por la mejilla hasta caer de su cara al suelo.
-Yo los condene y yo los salvaré.- Dijo intentando disimular todo lo posible el dolor que sentía.
-Para mi seria un alivio saber que por fin están libres... Por eso te invite, necesitaba de tu ayuda.- Dijo mirando fijamente a la joven, quien le devuelve la mirada, inmóvil y sin decir una palabra mientras el hombre cambia la mirada entre ambos sin saber muy bien que decir.
Finalmente, la joven dice:
-Y en el hipotético caso de que aceptase ayudarte ¿Como lo harías?
El joven sonríe y dice:
-Tú eres una viajera ¿no? Acabas de llegar a este mundo
-Eso no tiene nada que ver. No es tan fácil viajar y mucho menos donde tienen a tus padres retenidos.
-Tú podrías llegar, leí sobre ti, se que eres una de las mejores y que...
-No se que habrás leído sobre mi, pero en cualquier caso, eso fue hace mucho tiempo.- Interrumpe la joven. -Ya no tengo tanta facilidad para poder viajar. A sido una suerte que haya llegado aquí y mira como lo he acabado. Atada a una silla y en el cuerpo de una mujer inconsciente.
El joven se queda pensando en la oscuridad. Da un par de pasos para ponerse enfrente de la joven, se agacha para acercarse a ella y le susurra:
-¿Podrías enseñarme?
La joven sonríe y empieza a reír. El joven da un paso hacia atrás, sin quitar la vista de encima.
-¿Enseñarte? Que te enseñe él.- Dice señalando al hombre. -No es tan fácil aprender a viajar, se necesitan años de práctica y sobretodo, haber nacido con ese privilegio. No puede aprenderlo cualquiera.
-¿Y si he nacido con ese don? No lo sabemos, podría tenerlo durmiendo en mi interior, esperando despertar.
-Eso es lo que piensa medio mundo, pero solo un 10% de la población lo tiene. Si crees que por quererlo profundamente lo vas a conseguir, estas listo.
-Bueno, entonces puedes llevarme hasta allí.
-¿Tú escuchas cuando te hablan? Te repito que ya no tengo tanta facilidad para viajar y mucho menos donde...
-No se que habrás leído sobre mi, pero en cualquier caso, eso fue hace mucho tiempo.- Interrumpe la joven. -Ya no tengo tanta facilidad para poder viajar. A sido una suerte que haya llegado aquí y mira como lo he acabado. Atada a una silla y en el cuerpo de una mujer inconsciente.
El joven se queda pensando en la oscuridad. Da un par de pasos para ponerse enfrente de la joven, se agacha para acercarse a ella y le susurra:
-¿Podrías enseñarme?
La joven sonríe y empieza a reír. El joven da un paso hacia atrás, sin quitar la vista de encima.
-¿Enseñarte? Que te enseñe él.- Dice señalando al hombre. -No es tan fácil aprender a viajar, se necesitan años de práctica y sobretodo, haber nacido con ese privilegio. No puede aprenderlo cualquiera.
-¿Y si he nacido con ese don? No lo sabemos, podría tenerlo durmiendo en mi interior, esperando despertar.
-Eso es lo que piensa medio mundo, pero solo un 10% de la población lo tiene. Si crees que por quererlo profundamente lo vas a conseguir, estas listo.
-Bueno, entonces puedes llevarme hasta allí.
-¿Tú escuchas cuando te hablan? Te repito que ya no tengo tanta facilidad para viajar y mucho menos donde...
-Pero yo confió en ti.- Interrumpe el joven.
Al escuchar estas palabras la joven queda aún más inmóvil, y tras unos segundos dice:
-Lo siento hijo. Yo no puedo ayudarte. Buscate otro.
Tras decir esto, el cuerpo cae inconsciente, el joven se abalanza sobre el cuerpo inmóvil, lo coge por los brazos y empieza a zarandear gritando:
-¡No! ¡No te vayas! ¡Ayudame por favor!- Mientras vuelven a brotar lágrimas de sus ojos.
El hombre le coge del hombre y de un rápido movimiento el joven se lo quita de encima. Con la cabeza gacha, se pone en pie y dice:
-Si ella no quiere ayudarme, tendré que pagar el precio para convertirse en un viajero.
Al escuchar estas palabras la joven queda aún más inmóvil, y tras unos segundos dice:
-Lo siento hijo. Yo no puedo ayudarte. Buscate otro.
Tras decir esto, el cuerpo cae inconsciente, el joven se abalanza sobre el cuerpo inmóvil, lo coge por los brazos y empieza a zarandear gritando:
-¡No! ¡No te vayas! ¡Ayudame por favor!- Mientras vuelven a brotar lágrimas de sus ojos.
El hombre le coge del hombre y de un rápido movimiento el joven se lo quita de encima. Con la cabeza gacha, se pone en pie y dice:
-Si ella no quiere ayudarme, tendré que pagar el precio para convertirse en un viajero.
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Sin nombre
viernes, 1 de febrero de 2013
Capítulo 1 - Parte 3
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-Ella no sabe nada.- Dijo una voz mientras la chica recuperaba la consciencia.
-Te ha visto, ya sabes lo que eso significa.
-Pero si...-
-Pero nada. Pasara por lo que pasaron todas.- Interrumpió una voz grave.
-Y otra cosa...- La chica abre un poco los ojos e intenta moverse, pero al ver que esta atada de pies y manos empieza a revolverse y ponerse nerviosa.
Una figura recorre la habitación y ella le pide ayuda, pero al ver al camarero que la había timado, todas sus esperanzas se desvanecieron.
-¿Qué quieres de mí?
-Nada. Solo que respondas a unas preguntas. Solo eso.
-¿Responder a unas preguntas? ¿Y si las respondo me podre ir?
-Bueno, eso depende de lo que respondas.- Dijo con una sonrisa macabra. La chica se le queda mirando, hasta que ve otra figura acercarse, y al ver que era el joven camarero le dice:
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué me tenéis atada? ¿Donde estamos?
-Tranquila, tranquila. Recibirás todas las respuestas a su debido tiempo.- Dijo mientras se acercaba a la chica y se agachaba junto a ella. -De momento, somos nosotros los que hacemos las preguntas.
-¿Donde lo guardas?
-¿Guardar el que?
-No te hagas la tonta, sabes de lo que estoy hablando.
-No, no se.
-Así que no lo sabes eh.- Dijo mientras se daba la vuelta y cogía algo -A ver si así se te refresca la memoria.
Y acercándose con un cuchillo, se coloca detrás de ella y se lo pone en el brazo
-¿Donde lo tienes?
-No se de que me estas hablando.
Acto seguido, el joven hace un pequeño corte en el brazo, haciendo que la chica pegue un pequeño grito de dolor.
-¿Donde lo tienes?- Dijo colocando el cuchillo un poco más arriba
-No se de lo que me estas preguntando.
Hace otro pequeño corte y la chica vuelve a gritar.
-Te juro que si supiese que es lo que dices te lo diría.- Dijo girando la cabeza, intentando verle.
El hombre se acerca con paso firme y cruzandole la cara dice:
-Sabemos que lo tienes tú, no te hagas la loca. Llevamos tiempo observándote y sabemos todo sobre ti. Donde estudias, con quien te juntas, donde vives...
La chica deja caer la cabeza, como si no pudiera sostenerla por el peso.
-O nos dices donde esta o...
-¿O que?- Dijo la chica sin levantar la cabeza -¿Me daréis una paliza? ¿Me violareis?
Levantó la cabeza rápidamente, haciendo que la lagrima que corría por su mejilla saliese volando de su cara y mirando fijamente al hombre, como si fuese otra persona diferente.
-Adelante. Hacedme lo que queráis, no conseguiréis nada.- Esbozando una sonrisa.
-Torturar a este cuerpo todo lo que queráis, sabéis perfectamente que a mi no me hará nada. Podría estar aquí todo el día viendo como la torturáis. Es más, os reto a que lo hagáis, hace mucho que no lo veo. Quiero divertirme un rato.- Dijo sonriendo aún más fuerte.
El hombre se queda mirándola perplejo mientras el joven se ponía enfrente de ella, mirando igual que su compañero.
-Oh, eres tú. Cuanto tiempo sin verte ¿Qué tal por este mundo? Tus padres te traen recuerdos.
Al escuchar esto, el joven se abalanza sobre la chica, la coge fuertemente del cuello, se acerca a su cara y le dice:
-Ni se te ocurra ponerles un dedo encima, bastante pasaron ya. Dejales descansar en paz.
-Jajaja, sabes que nunca podrán descansar en paz. Por tu culpa están encerrados y nadie puede salvarlos ahora.
El joven suelta el cuello de la chica y dice:
-Si. Hay una forma.
-Te ha visto, ya sabes lo que eso significa.
-Pero si...-
-Pero nada. Pasara por lo que pasaron todas.- Interrumpió una voz grave.
-Y otra cosa...- La chica abre un poco los ojos e intenta moverse, pero al ver que esta atada de pies y manos empieza a revolverse y ponerse nerviosa.
Una figura recorre la habitación y ella le pide ayuda, pero al ver al camarero que la había timado, todas sus esperanzas se desvanecieron.
-¿Qué quieres de mí?
-Nada. Solo que respondas a unas preguntas. Solo eso.
-¿Responder a unas preguntas? ¿Y si las respondo me podre ir?
-Bueno, eso depende de lo que respondas.- Dijo con una sonrisa macabra. La chica se le queda mirando, hasta que ve otra figura acercarse, y al ver que era el joven camarero le dice:
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué me tenéis atada? ¿Donde estamos?
-Tranquila, tranquila. Recibirás todas las respuestas a su debido tiempo.- Dijo mientras se acercaba a la chica y se agachaba junto a ella. -De momento, somos nosotros los que hacemos las preguntas.
-¿Donde lo guardas?
-¿Guardar el que?
-No te hagas la tonta, sabes de lo que estoy hablando.
-No, no se.
-Así que no lo sabes eh.- Dijo mientras se daba la vuelta y cogía algo -A ver si así se te refresca la memoria.
Y acercándose con un cuchillo, se coloca detrás de ella y se lo pone en el brazo
-¿Donde lo tienes?
-No se de que me estas hablando.
Acto seguido, el joven hace un pequeño corte en el brazo, haciendo que la chica pegue un pequeño grito de dolor.
-¿Donde lo tienes?- Dijo colocando el cuchillo un poco más arriba
-No se de lo que me estas preguntando.
Hace otro pequeño corte y la chica vuelve a gritar.
-Te juro que si supiese que es lo que dices te lo diría.- Dijo girando la cabeza, intentando verle.
El hombre se acerca con paso firme y cruzandole la cara dice:
-Sabemos que lo tienes tú, no te hagas la loca. Llevamos tiempo observándote y sabemos todo sobre ti. Donde estudias, con quien te juntas, donde vives...
La chica deja caer la cabeza, como si no pudiera sostenerla por el peso.
-O nos dices donde esta o...
-¿O que?- Dijo la chica sin levantar la cabeza -¿Me daréis una paliza? ¿Me violareis?
Levantó la cabeza rápidamente, haciendo que la lagrima que corría por su mejilla saliese volando de su cara y mirando fijamente al hombre, como si fuese otra persona diferente.
-Adelante. Hacedme lo que queráis, no conseguiréis nada.- Esbozando una sonrisa.
-Torturar a este cuerpo todo lo que queráis, sabéis perfectamente que a mi no me hará nada. Podría estar aquí todo el día viendo como la torturáis. Es más, os reto a que lo hagáis, hace mucho que no lo veo. Quiero divertirme un rato.- Dijo sonriendo aún más fuerte.
El hombre se queda mirándola perplejo mientras el joven se ponía enfrente de ella, mirando igual que su compañero.
-Oh, eres tú. Cuanto tiempo sin verte ¿Qué tal por este mundo? Tus padres te traen recuerdos.
Al escuchar esto, el joven se abalanza sobre la chica, la coge fuertemente del cuello, se acerca a su cara y le dice:
-Ni se te ocurra ponerles un dedo encima, bastante pasaron ya. Dejales descansar en paz.
-Jajaja, sabes que nunca podrán descansar en paz. Por tu culpa están encerrados y nadie puede salvarlos ahora.
El joven suelta el cuello de la chica y dice:
-Si. Hay una forma.
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