El tan odiado despertador, ese que se lleva todos los golpes del mundo por hacer su trabajo, el de despertarnos por las mañanas para empezar un nuevo día.
Un día de mierda, donde la rutina manda y nadie hace nada para cambiarla, nos levantamos, desayunamos, nos duchamos, sacamos al perro y nos vamos a la oficina/instituto para hacer lo mismo que todos los malditos días...
Tendrás suerte si el que te despierta es el despertador, pues seguramente, tu vecino este con un martillo desde las 8:00 de la mañana, haya obras en tu barrio y dos o tres obreros estén levantando el suelo con un martillo neumático...
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